10 citas en una hora, me cuelo en un evento de ‘speed dating’

Una semana. Ese fue el tiempo que duré en Tinder.

Y justo cuando pensaba que el swipe right, swipe left era el sistema más efectivo para conocer gente, me apunté a un evento de speed dating o citas rápidas.

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Sí, las citas rápidas siguen existiendo hoy en día y te aseguro que son mucho más provechosas que todo el tiempo que pasas en la pantalla deslizando el dedo en una u otra dirección.

Siete minutos es la cantidad de la que dispones para hablar con esa persona que se sienta en tu mesa. Ni uno más ni uno menos.

Con el sonido de una campana, los chicos tienen que levantarse y avanzar a la posición siguiente mientras nosotras esperamos.

Y siete minutos se viven tan distintos… Hay personas que, nada más sentarse, te hacen sentir un buen rollo instantáneo, especialmente si ves que lleva una camiseta de El Señor de los Anillos, en mi caso.

Ese tiempo te da para poco cuando la conversación es divertida y se te hace un mundo si, por un casual, él se sienta ahí esperando a que seas tú quien hace el trabajo (y además no puedes pedir cambio de pareja).

Como dice una amiga mía, también puedes saber cómo va a ser una persona en la cama analizando su comportamiento fuera de ella.

En el caso de alguno que va casi resistiéndose al cambio de mesa y no tiene mayor interés en descubrirte y solo habla de sí mismo, ya te da a entender que la intimidad que puedes encontrar en su compañía, no tiene por qué ser muy buena.

Es más probable que, haciendo la extensión a su comportamiento entre las sábanas, busque su propio placer y fuera.

10 citas en una hora, me cuelo en un evento de ‘speed dating’

Salir de la zona de confort, huir del frío de la pantalla de las apps de conocer gente, hacer un plan distinto con amigos, buscar personas fuera de tu círculo habitual o, simple y llanamente, pasar un buen rato son las razones que nos llevan a probar suerte en esa ruleta rusa de mesas y tarjetas donde tomar nota del código de tu acompañante.

Porque esa es otra, el sistema, al menos con Bedazzling, funciona de la siguiente manera. Cada evento de cita rápidas se divide por tramos de edad, así que lo primero es apuntarte a tu franja (tienes opciones de 24 a 60 años).

Al llegar -chicas y chicos por separado-, nosotras recibimos un número, que es el de la mesa.

En ese sitio vas a estar todo el evento mientras son ellos los que van rotando en el sentido de las agujas del reloj.

Ellos reciben otro código, que es el que necesitarás para la segunda parte del speed dating.

Aunque puedes dar el nombre también, tienes que asegurarte de haber apuntado bien su número para luego decir si te ha gustado esa persona o no.

Por eso es habitual que, en cuanto se sienta enfrente, le preguntes por su código y ambos lo apuntéis en la tarjeta que os dan, así como las observaciones que puedan interesarte: si es del Barça, su signo del zodiaco, la relación con su madre…

Una vez terminan los 70 minutos de ronda de conocerse, es el momento de despedirse y volver a casa -o seguir tomando algo con el grupo o los amigos que se puedan hacer ahí, si se presta a ello la ocasión-.

Es al día siguiente cuando llega la segunda parte: la votación. La organización manda un mail en el que te pide que votes con un “Sí” o un “No” a aquellos que te han interesado.

En el caso de que la otra persona haya votado sí también, Bedazzling intercambia los contactos. Si solo uno de los dos recibe voto afirmativo, se considera un unmatch y no se hace nada.

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Y hay quien puede que diga que el tiempo se queda corto, que en tan pocos minutos no puedes conocer a una persona. Es cierto.

Pero es más que suficiente para saber si, para empezar te atrae físicamente, si notas química, conexión, llámalo X.

En segundo lugar, si te quedas con más ganas de hablar y conocerle, es el mejor de los indicativos.

Y, si por un casual no sucede, el buen rato, las risas, lo divertido del momento y las anécdotas para contarle luego a las amigas, también merecen la pena.

Además, este sistema te fuerza a prestar atención a todos y cada uno de tus ‘pretendientes’ durante los minutos que duran las ‘citas’.

Que es algo a lo que, con la facilidad de responder más tarde o hacer mutis por el foro si ves que no cuaja, ya no estamos acostumbrados.

En cualquier caso, es refrescante conocerse en persona, aunque sea por un ratito, sin plantones, ghostings, ni mensajes en leído. Especialmente en época Covid, en la que tanto echamos de menos el contacto humano.

Mara Mariño.

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